¿Por qué los barrios aguantan lo que no resiste la ciudad formal?
El doblete sísmico del pasado 24 de junio dejó un rastro de destrucción sobre al menos 189 edificios en La Guaira que sufrieron un colapso total, y 8 en Caracas, mientras que 774 edificaciones resultaron severamente afectadas.
El Gobierno ha cifrado en más de 12.800 las personas que han perdido sus viviendas tras un evento mortal que ha conmocionado al país.
Sin embargo, en medio del horror, una estadística desconcertante desafía las certezas de la ingeniería tradicional: las estimaciones iniciales indican que menos del 1.5% de las edificaciones de los barrios populares de Caracas sufrieron daños graves.
En los cerros de la capital existen más de 1 millón de viviendas, donde habitan aproximadamente dos millones de personas. El mito urbano dictaba que estas zonas nacidas de la informalidad y la autoconstrucción en las faldas del Waraira Repano serían las primeras en desmoronarse ante un gran sismo. La realidad fue opuesta. La presidenta Delcy Rodríguez precisó que el 80% de los edificios colapsados corresponden a desarrollos privados y casas vacacionales en Caraballeda, Los Corales y Playa Grande, entre otras.
La pregunta que todo el mundo se hace es inevitable: ¿por qué no colapsaron los barrios de la capital? Puede que para algunos se trate de un milagro, pero al parecer todo está más vinculado a la ciencia.
La geología contra el cemento. Para desentrañar este enigma técnico, los expertos apuntan a la interacción entre las estructuras y las características del terreno.
El ingeniero Feliciano de Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, ha advertido en diversas entrevistas durante los últimos días que la caída de una estructura responde a variables múltiples: “Para que los edificios caigan puede haber más de 50........
