«¿Me escuchan? ¿Me ven?», lo que aprendimos en pandemia
«¿Me escuchan? ¿Me ven?», son algunas de las preguntas que más sonaron al calor de las clases en línea en Venezuela durante la pandemia; una versión digital de lo que una madre catalogó como lo más cercano a un “encuentro espiritista” para referirse a la experiencia de una clase por Zoom.
Desde entonces, han pasado 6 años, sí, y han cambiado muchas cosas. En ese tiempo el año escolar 2019-2020 no solo se vio obligado a culminar bajo esa modalidad, sino en la necesidad de ejecutar el siguiente año escolar 2020-2021 de igual forma, según lo dispuso el Ejecutivo Nacional mediante el programa Cada familia una escuela en respuesta a la Covid-19.
Mi hijo cursaba cuarto grado, ahora cursa cuarto año de bachillerato.
Internet en el medio de la escuela
Internet se convirtió en el espacio de encuentro e interacción más cercano entre comunidades de aprendizaje durante y después de la pandemia. No es un secreto que para entonces nos vimos obligados a sumergirnos en esta modalidad educativa a pesar de que la misma existe desde hace un buen tiempo. La educación por correspondencia, a distancia, o la televisión educativa, son antecedentes que van sumando a la interacción que conocemos hoy.
Obviamente la educación presencial volvió, pero en ese entonces esta situación precisó factores internos y externos dentro de la comunidad escolar para los cuales no todos los involucrados estaban preparados, aun cuando el currículo educativo venezolano impulsa desde el 2007 el dominio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como eje integrador en las áreas de aprendizaje.
Según el Informe Procesos, Prácticas y Experiencias Comunicacionales de Niños, Niñas y Adolescentes de la Gran Caracas, Durante la Cuarentena por COVID-19 realizado entre abril y mayo de 2020 por el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) y la organización Centros Comunitarios de Aprendizaje (CECODAP), el hecho de ser un estudiante de un colegio público o privado; pertenecer a un estrato social bajo o alto; contar o no con un dispositivo tecnológico propio o prestado; así como con acceso a Internet, marcó ciertas desigualdades en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes.
En el aula virtual de mi hijo la conexión a internet fue un punto importante, sobre todo porque tener destrezas digitales no fue suficiente ya que no todos tenían dispositivos destinados para el aprendizaje, datos ilimitados, ni experiencia en plataformas académicas. Hoy, la realidad es otra, al menos si comparamos con los mismos niños, ahora jóvenes que integraron dicha aula de clases. No sé si los preparó la experiencia o si ésta solo adelantó un proceso que igual iba a ocurrir, con covid o sin covid.
Y........
