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La ritualidad del poder en el Rey Lear de William Shakespeare y la presencia Amerindia de los Mayas

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17.03.2026

El Rey Lear, drama shakesperiano tan variado en temas, estrenado en 1606, no se le conoce fecha precisa de su concepción como obra escrita. El tema formaba parte de leyendas de la antigua Bretaña, incluso circulaba en forma de cuentos populares, y hubo una versión escrita en el siglo XII. Los estudiosos del Teatro Isabelino alegan que Shakespeare quizás halló su fuente en la obra anónima The True Chronicle History of King Leir and His Daughters (1594). También existió la obra: Raphael Holinshed’s The Chronicles of England, Scotland and Ireland and Arcadia, que trata el argumento. Se presenta por primera vez ante el Rey Jacobo I en Whitehall, en la noche de San Esteban, durante las fiestas de Navidad. Estos meses estuvieron caracterizados por las presentaciones de otra versión teatral de la historia de Lear con un final feliz, en el que Cordelia, hija menor y amada de Lear, se reencontraba con su padre y refundaban juntos el nuevo reino de Bretaña. Esta pieza es un drama anónimo, registrado en 1594 y cuya publicación data de 1605, bajo el título de King Lear. En esta primera y original versión no se encontraba la trama de Gloucester, creada por Shakespeare, donde el desenlace es cruel y despiadado.

La ritualidad del poder

En El Rey Lear están implicados varios temas: la relación filial y, dentro de ésta, la rivalidad entre hermanos e igualmente entre hermanas por el objeto amoroso. Otros lo son la vida en la corte, las intrigas, la locura. Estos temas giran alrededor de uno de gran relevancia dentro del drama: el Poder. De mucha significación es también la ritualidad del poder. Ritualidad en la que la imagen del Rey como representación del poder supera el cuerpo mortal de éste, transmutándose en un cuerpo mitificado. Este desenmascaramiento del poder, aspecto central en nuestro trabajo, se torna actual y toma trascendencia para una lectura del presente, por cuanto permite encontrar un paralelismo con algunos liderazgos actuales en el ámbito latinoamericano. El rey Lear, como protagonista del poder, al conquistar la humildad, se acerca a los pobres, igualándose con éstos en su sufrimiento.  

Cabría mencionar a Michel Foucault, cuando a propósito del ritual nos señala:

«…el ritual define la cualificación que deben poseer los individuos que hablan (y que, en el juego de un dialogo, de la interrogación, de la recitación, deben ocupar tal posición y formular tal tipo de enunciados); define los gestos, los comportamientos, las circunstancias, y todo el conjunto de signos que deben acompañar el discurso; fija finalmente la eficacia supuesta o impuesta de las palabras, su efecto sobre aquellos a los cuales se dirigen, los limites de su valor coactivo.

La visión de Foucault del ritual en el que participan variados elemento (gestos, comportamientos, discursos), no se distancia de la definición de Luis Marín (citado por Chartier) acerca de lo que es representar:

«…es pues dar a conocer las cosas (…) por las palabras y los gestos, por algunas figuras, por algunas marcas, como los emblemas, las fábulas, las alegorías. Representar, en el sentido político y jurídico, es también tener el puesto de alguien, ejercer su autoridad».

  En este ensayo, la ritualidad del poder es entendida como representación del poder, siendo el teatro y la escena el lugar de esa representación. Esta escenificación de los conflictos, de las guerras, la historia de éstas y la concepción de la memoria colectiva social como comunidad, como organización, tiene en la acción teatral su principal aliada. Ello es reconocible en la actuación, la construcción de simbología, la representación social, el lenguaje y la semántica como significación.

El drama del Rey Lear se ubica en el contexto histórico de la realeza británica. En el Diccionario de la Lengua Española la definición de realeza está referida a la “Dignidad o soberanía real, del rey…”. Cabe, pues, interpretar a la realeza como la representación del poder del rey. En esta tragedia shakespeariana la representación de tal majestad apela a los emblemas de ésta: el dragón, emblema heráldico del rey Lear, el discurso ceremonioso, la gestualidad, las jerarquías, los comportamientos.

Planteamiento de los conflictos

El drama transcurre en Inglaterra, donde el Rey Lear, debido a su edad y ante el casamiento de sus tres hijas, decide ceder el poder, las rentas y derechos a éstas y a sus maridos (duques de Cornualles, Albania y el Rey de Francia). Lear impondrá sólo una condición: mantener su título de Rey y cien caballeros a su servicio. El rey, atento a la ritualidad del discurso del poder, ignora que la traición podría comenzar con el lenguaje. Pregunta a cada una de las hijas: “¿“… cuál de vosotras ama más a su padre…”.

Regan y Goneril, hijas mayores del rey Lear, dentro de esa cualificación ritualista señalada por Foucault —la cual deben mostrar los individuos que hablan dentro de los límites coactivos— apelan a una ritualidad del discurso, ritualidad que expresan a través de una prosa pomposa, adulante e hiperbólica. Así, dirá Goneril al Rey, cuando éste, por ser la primogénita, le concede la palabra primero que a sus hermanas:

«Yo os amo, señor, más tiernamente que a la luz, al espacio y a la libertad, muchísimo más que a todas las riquezas y preciosidades del mundo. Os amo tanto como se puede amar a la vida, la salud, la belleza, y todos los honores y los dones todos; tanto, cuanto jamás a su padre; en fin, con un amor que las palabras no aciertan a explicar».

Dentro de la misma convención ritualista del discurso del poder, dirá Regan a Lear:

«Formada estoy de los mismos elementos que mi hermana, y mido mi afecto por el suyo en la sinceridad de mi corazón. Ha definido con verdad el amor que os profeso, padre mío. Pero aún quedó corta, pues yo me declaro enemiga de todos los placeres que la vista, el oído, el gusto y el olfato puedan dar, y sólo cifro mi felicidad en un sentimiento único: el tierno amor que por vos siento». 5

  En estos diálogos el vocativo ceremonioso, reiterado y enfatizado de “Señor” en labios de Regan y Goneril, dado al padre rey, personifica la ritualidad el........

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