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Plan de Salvaguardia: ¿de la tradición o de los hacedores del Carnaval?

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07.04.2026

Plan de Salvaguardia: ¿de la tradición o de los hacedores del Carnaval?

Texto leído en el marco del 'II Congreso internacional Carnaval, educación y transmisión de saberes, co-crear, estrategias para la salvaguardia', organizado por Corcarnaval, que dirige Carmen Meléndez.

La declaratoria de la Unesco al Carnaval de Barranquilla en 2003 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad se convirtió en un arma de doble filo para nuestros hacedores: les otorgó un prestigio mundial, pero también generó tensiones estructurales que trataremos de sacar a flote en este Congreso.

Antes de esa declaratoria, el hacedor, artista o actor, era una figura popular barrial. Con el impronta de la Unesco, fueron graduados de "embajadores culturales", con una gran responsabilidad social.

Obvio que esto dignificó el ejercicio de los interpretes de las agrupaciones de danzas y comparsas, a los disfraces, a los músicos, integrantes de grupos de comedias y letanías , ya que muchos de ellos ganaron visibilidad y acceso a escenarios internacionales y una mayor atención de la academia.

Pero esto lleva intrínseco un gran riesgo, el peligro de la "museificación". En el proceso de intentar cumplir con los estándares de excelencia que sugiere ser Patrimonio de la Humanidad, algunos directores y grupos sienten la presión de pulir tanto su estética que pierden la espontaneidad y el ADN que caracteriza a la fiesta popular.

Se alejan tanto del rito del que nacieron que poco a poco van descuidando y hasta desconociendo la ritualidad que deben observar para conservar la tradición.

A raíz de este riesgo, el Estado mediante sus organismos rectores de la cultura y el patrimonio se vio en la obligación de crear el Plan Especial de Salvaguardia, la hoja de ruta técnica para proteger la tradición de la fiesta.

Hay que entender que este instrumento, el PES, no tiene como finalidad "congelar el tiempo", sino es un laboratorio para monitorear y prender las alarmas cuando se descarrilen las tradiciones. Es que en nuestro Carnaval convergen memorias africanas, indígenas y europeas en un diálogo constante, que muchas veces es permeado por la ‘espectacularidad’.

Así que se debe entender que con el PES lo que se busca es la verdadera salvaguarda, pero  no la que reposa en los archivos estatales, sino en las manos de los hacedores. Hay que entender que el Carnaval no es un espectáculo para el turista, sino un ritual de identidad.

Eso implica trabajar en la transmisión de saberes entre generaciones, para evitar que el patrimonio se convierta en un cascarón o remedo de fiesta.

En este punto quiero detenerme en la queja y denuncia constante de los hacedores e investigadores, de que........

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