menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¿Puede la perspectiva de género modificar la valoración de la prueba sin modificar el estándar probatorio?

19 0
25.08.2026

¿Puede la perspectiva de género modificar la valoración de la prueba sin modificar el estándar probatorio?

Hay una pregunta que parece sencilla, pero que toca uno de los puntos más delicados de la justicia contemporánea: ¿qué significa, en términos probatorios, juzgar con perspectiva de género? La respuesta no se circunscribe en afirmar que la perspectiva de género obliga a creerle a la mujer por el solo hecho de serlo, ni en la posición contraria, según la cual incorporar el género al razonamiento judicial supone abandonar la neutralidad y la imparcialidad. El verdadero desafío consiste en determinar si es posible cambiar la manera en que se observa, contextualiza y valora la prueba sin alterar el estándar que debe satisfacerse para adoptar una decisión judicial.

La distinción es esencial. Michele Taruffo, al ocuparse de la dimensión epistémica de la prueba, explica que la decisión sobre los hechos debe estar vinculada con la posibilidad de establecer racionalmente aquello que ocurrió. La prueba no es, entonces, un simple mecanismo para generar convicción psicológica en el juzgador, sino un instrumento para justificar racionalmente una determinada reconstrucción de los hechos. Y es precisamente aquí donde aparece el primer punto de contacto con la perspectiva de género: si valorar la prueba significa construir racionalmente una conclusión sobre los hechos, también debemos preguntarnos qué conocimientos, experiencias y categorías utiliza el juzgador para realizar esa construcción.

Porque el problema no siempre está en la prueba. A veces está en los ojos con los que la prueba se valora.

Durante mucho tiempo, determinados comportamientos fueron utilizados como supuestas “reglas de experiencia” para valorar el testimonio de una mujer: que una víctima verdaderamente afectada debería denunciar inmediatamente; que quien sufrió una agresión sexual necesariamente se resistiría físicamente; que después de un episodio violento debería cortar toda relación con el agresor; o que continuar con la vida cotidiana después de un hecho traumático demostraría que este no ocurrió. El problema es que muchas de........

© Zona Cero