Del impasse político a la "demos cracia": cuando el pueblo decide
Del impasse político a la "demos cracia": cuando el pueblo decide
Colombia ha entrado en un impasse político —y probablemente institucional— con consecuencias imprevisibles. No es un lujo examinarlo: es una obligación cívica. Si algunas de las posibilidades que hoy parecen remotas empiezan a materializarse, necesitaremos criterio, serenidad y capacidad de actuar como ciudadanos, no como espectadores.
Lo primero es reconocer lo evidente: la Registraduría, institución encargada de garantizar la transparencia electoral, permitió que una elección con un margen tan estrecho se certificara sin escrutar las mesas del exterior. No es un detalle técnico: es una falla estructural. En Estados Unidos, en el año 2000, Al Gore y George Bush disputaron voto a voto la elección en Florida, con recuento público, minucioso y televisado. Aquí, en cambio, se entregó una credencial presidencial sin cumplir un requisito básico.
La responsabilidad no recae en el extremista de derecha que posiblemente ocupe la Casa de Nariño. Él está en su papel: ganar a como dé lugar, incluso presentando más de tres millones de firmas falsas para validar su candidatura. La responsabilidad recae en las instituciones que fueron mandatadas para proteger la democracia y no lo hicieron: Registraduría, Procuraduría, Consejo de Estado, Fiscalía. Todas fallaron. Todas contribuyeron a que la presidencia de Abelardo de la Espriella nazca marcada por la ilegitimidad.
Lo más grave es que Abelardo no dimensione lo que puede acarrear para su gobierno y para el país la sospecha legítima de una presidencia ilegítima. Lo que se espera de un candidato íntegro es haber exigido —por iniciativa propia— el traslado inmediato de los votos en litigio y su escrutinio público, como en Florida 2000. No lo hizo. Prefirió la sombra de la duda.
El problema de la ultraderecha en Colombia es más profundo que en Europa.
En Colombia, la........
