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Charlatanes de oficio

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04.01.2026

El 4 de enero de 1920, ciego, casi arruinado y comido por la arteriosclerosis, moría en Madrid Benito Pérez Galdós. Madrid se echó a la calle para despedirlo: unas 30.000 almas colapsaron el centro de Madrid tras su féretro. Fue un día triste, pero también revelador. España enterraba a su mayor cronista con los honores que a menudo le regateó en vida. Fue un gran momento de consenso en un país que ya se rompía; el pueblo y las instituciones coincidieron, por una vez, en llorar a quien mejor nos había entendido.  El hombre que había radiografiado el país con precisión quirúrgica se iba dejando 46 Episodios Nacionales que nadie en el poder se había molestado en leer de verdad. Si lo hubieran hecho, quizá nos habríamos ahorrado un siglo de tropezar con las mismas piedras.

Cuando, 106 años después, celebramos su aniversario con la pompa cultural de rigor, conviene preguntarse qué vería don Benito en la España de 2026. La respuesta es incómoda: vería a sus personajes........

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