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Confesión

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23.02.2026

El tango Confesión me recordó a Ester primavera, un cuento de Roberto Arlt, no precisamente entodo su contenido, sino en la intención de la ruptura de pareja de ambos protagonistas.

El hombre del relato recuerda cuando le dijo a Ester, su enamorada, que perdiera la esperanza, puesto que nunca se casaría y menos con ella, no contento con eso, después mintió- estoy casado- le dijo. Habrá otras crueldades.

La reflexión vino después: “No la he ofendido, … arranqué de cuajo en ella toda esperanza de la bondad terrestre. …tan groseramente le he retorcido el alma”.

Sucedió un último encuentro, Ester iba con otro hombre y lo miró “con silencio de alma.”

El sujeto del tango confiesa,

Fue a conciencia pura

¡Nada más que por salvarte!

El recuerdo que tendrás de mí

me verás siempre golpeándote…

Se quiere justificar el maltrato argumentado sus fracasos, hechos que le causarían una vida de sufrimientos y para rescatarla decide sembrar odio en su corazón , así mismo, se aseguraría de no caer en la tentación de buscarla.

Después hubo un encuentro, como en el cuento:

Hoy, después de un año

¡me mordí pa’ no llamarte!…

Ibas linda como un sol…

¡Se paraban pa’ mirarte!

Pensemos que hay una diferencia importante entre los dos textos, el yo poético del autor del tango tiene a la mano un tema recurrente en la violencia de género, el castigo físico,  el uso intencional de la fuerza. Aunque lo que sí guardan en común es un elemento notorio, puesto que a pesar de amarlas no cuentan con su decisión, las cosifican, como si la compañera de entonces no tuviera la capacidad de opinar y plantear la posibilidad de compartir las derrotas.

Podemos ver la figura del antihéroe, una conducta similar a la que perfilara Fiódor Dostoyevski en Memorias del subsuelo, comportamientos análogos de estos personajes de la literatura para sufrir ellos mismos un sentimiento de humillación y de remordimiento.

Al fin, en el sanatorio de tuberculosos el enfermo de la cama número siete- novio de Ester- recuerda la última imagen:

“Nuestros ojos se encontraron más cercanos, … la arruga fina del sufrimiento le cruzó la frente…, y sin decir palabras, desapareció…”

Los letristas Enrique Santos Discépolo y Luis César Amadori, escribieron:

Yo no sé si el que tiene así

sólo sé que la miseria cruel

al verte hecha una reina

“El tango orillea la tierra de la angustia …”. R. A.


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