Un centro comercial distinto
Mientras recorría el Centro Comercial El Puente de San Gil, Santander, una señora sentada en una de sus plazoletas abiertas me comentó con una sonrisa: “Yo vengo aquí casi todos los días un ratico, me gusta mucho, me tomo un café, paso a veces la tarde”. Su expresión era de puro agrado, de esa satisfacción que solo surge cuando un espacio —aunque comercial— se siente propio y vivo.
Antaño existieron centros comerciales integrados al entorno urbano, con andenes y plazoletas que enriquecían la vida cotidiana. En Bucaramanga, el Centro Comercial Cabecera Segunda y Tercera Etapa, desarrollado en los años 70 y 80 por Urbanas, representaba esa visión: espacios........
