Vanguardia: 107 años
Era 1982, el Colegio de Santander un refugio de jóvenes díscolos que hacíamos tránsito a la irreverencia social, eso que la Constitución de 1991 llamó libre albedrío. Lo hacíamos evidente en el aula, en los centros culturales y, desde luego, en el emblemático periódico estudiantil “Horizontes”. Un día cualquiera de ese año, Medardo Porras llegó al salón de cuarto con unos periódicos amarrados con cabuya, los botó al piso y me dijo: “Quiroga, me echaron del trabajo”. Con una ingenuidad silenciosa, solo pensé: y de cuál trabajo. Ese día supe y de paso supimos sus amigos más cercanos que, para poder estudiar, todos los días a las 2 o 3 de la madrugada, mientras........
