Nada
Hace cuatro años, cuando presenciamos la posesión de Gustavo Petro como presidente de la República, el optimismo se apoderó del país. El acto estuvo cargado de simbolismos y de mensajes esperanzadores. “Uniré a Colombia”, dijo. “Tenemos que decirle basta a la división que nos enfrenta como pueblo. Yo no quiero dos países, como no quiero dos sociedades”.
Ese primer discurso se destacó por su tono sereno y por su coherencia. Así lo sentimos. La ilusión duró poco. Rápido, muy rápido, se le olvidó lo que prometió en campaña y lo que anunció en su primer acto de gobierno.
Ofreció una Colombia posible. Prometió llevar paz y tranquilidad a cada........
