Universitaria Tecnológica de Santander
Mi primera clase en educación superior no la dicté en una universidad. La dicté en un colegio. Era la jornada nocturna, en una de las instituciones que tenían convenio con las Unidades Tecnológicas de Santander, en la calle de los estudiantes. En aquellos años no se tenía espacio suficiente para atender la demanda de su periodo de expansión, y los convenios con los colegios fueron la única salida.
Terminaba la jornada escolar, los niños se iban y llegábamos nosotros con nuestros estudiantes a ocupar sus pupitres. La mayoría venía directo del trabajo, todavía con el uniforme de la empresa puesto. Llegaban cansados, pero llegaban. No lo olvido, porque ahí aprendí a valorar su esfuerzo. No........
