El berrinche del mal perdedor
Con una voltereta puramente oportunista, el senador Cepeda decidió abandonar el realismo político para sintonizarse con los sectores más radicales de su entorno, aquellos que promueven abiertamente la insensata consigna de “hacer invivible este país”. Acorralado en sus redes sociales por sus propios adláteres, quienes en forma soez le reprochan con vehemencia el inicial y tibio reconocimiento del triunfo de su opositor, optó por congraciarse con sus barras bravas dictando doce condiciones absurdas y arbitrarias para permitir la posesión del presidente Abelardo De La Espriella. Amenaza el parlamentario que, si el legítimo ganador no se arrodilla ante sus caprichos, le activará la “desobediencia civil pacífica”.
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