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Producir conservando

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22.03.2026

En el Día Mundial del Agua vale la pena detenernos un momento y reflexionar sobre la forma en que estamos gestionando uno de los recursos más importantes para el desarrollo de nuestros territorios. En Colombia, con demasiada frecuencia, el debate se plantea como una falsa disyuntiva entre desarrollo y sostenibilidad. Como si proteger los ecosistemas implicara renunciar al crecimiento económico, o como si producir fuera, por definición, incompatible con conservar. Sin embargo, en el territorio están ocurriendo experiencias que demuestran exactamente lo contrario.

Un ejemplo claro es el proyecto que se viene desarrollando en la Ciénaga de San Silvestre, en Barrancabermeja. Allí, en un “laboratorio vivo”, se ha estructurado una intervención que combina ciencia, participación comunitaria y desarrollo territorial. El objetivo no es únicamente conservar un ecosistema estratégico, sino entenderlo, medirlo y gestionarlo de manera integral.

El proyecto parte de una evaluación rigurosa del humedal, abordando variables como biodiversidad, carbono y seguridad hídrica. A partir de este conocimiento, se construyen soluciones en el territorio que incluyen restauración ecológica, modelos de negocios verdes y procesos de apropiación social del conocimiento. No se trata de una intervención aislada, sino de un proceso estructurado que busca generar capacidades locales, fortalecer la gobernanza y traducir la información en decisiones concretas.

Ecopetrol ha venido promoviendo y que merece toda la atención: producir conservando y conservar produciendo. Esta no es solo una frase de mercadeo; es una forma distinta de entender la relación entre la actividad productiva y los recursos naturales. Significa que es posible generar valor económico mientras se protege el ecosistema, y que la conservación puede, a su vez, convertirse en una fuente de desarrollo para las comunidades.

Lo que se está construyendo en San Silvestre resulta profundamente coherente con lo que venimos impulsando desde la Agenda Estratégica del Agua. Se trata de identificar las problemáticas, priorizar los proyectos y articular actores para ejecutar soluciones que respondan a las necesidades reales de cada territorio.

El valor de este tipo de iniciativas no está únicamente en sus resultados ambientales. Está en el trabajo con las comunidades, en la participación activa de la academia, en la articulación entre lo público y lo privado, y en la capacidad de convertir el conocimiento en acción.

Por eso resulta fundamental dar continuidad a estos procesos. La Universidad Santo Tomás, seccional Bucaramanga, ha jugado un papel clave en el desarrollo de soluciones innovadoras, en la formación de capacidades y en la construcción de modelos que pueden replicarse en otros ecosistemas. La invitación es a profundizar ese camino, a escalar estas experiencias y a llevarlas a otros territorios donde el agua y la biodiversidad también requieren intervenciones urgentes.

El país no necesita más discursos sobre sostenibilidad. Necesita proyectos que la hagan posible. En el territorio, con la gente, basados en datos y orientados a resultados. Porque al final, producir conservando no es solo una posibilidad. Es una necesidad.


© Vanguardia