No es casualidad
Esta semana recibimos una fuerte dosis de ejemplarizante carácter, resiliencia y manejo de la frustración. Cuando todo parecía estar mal, cuando ya estábamos aceptando que los países suramericanos estaríamos fuera, Argentina nos regala una tremenda lección: capacidad de sobreponerse y demostrar el valor de sus individualidades y la “garra” del equipo. Y no se trata solo de los jugadores, sino también de la hinchada, que nunca dejó de cantar y de animar a sus muchachos.
La emoción que embarga hoy a los argentinos no es gratuita. Han sufrido. Frente a Egipto remontaron dos goles a pesar de errar un penalti y terminaron con lágrimas que mezclaban angustia y satisfacción. Inglaterra los........
