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Reescribir los afectos

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28.03.2026

Vigilia, de Daniella Sánchez Russo, publicada en el 2022 por Tusquets, es la primera novela de la barranquillera y en ella presenta una historia enmarcada en los recuerdos de dos mujeres que, desde condiciones económicas distintas, viven bajo un mismo techo y descubren el universo común de sus vidas cruzadas.

La novela cuenta la historia de una familia barranquillera, atravesada por los dilemas de sus mujeres, a través de relatos intergeneracionales marcados por la pérdida, la exclusión y el silencio.

Por un lado Irene, la protagonista, necesita entender la insatisfacción en que ahora se halla desde dos planos de la memoria: el presente en su faceta como madre de mellizos, inmersa en el desencanto del matrimonio; y su adolescencia, para entender a esa niña de 14 años junto a su hermano menor Federico, bastante enfermizo. Por otro lado, Luzmila, la empleada del servicio doméstico que ha trabajado en su casa durante décadas y con quien construye una relación de complicidad y ensoñaciones que les permite reflexionar sobre el presente y pensarlo de nuevas formas.

La narración utiliza varios cuerpos de agua para simbolizar la violencia de las llamadas «pescas milagrosas» en los años noventa, y también como espacio que descarga el peso de la vida familiar y los recuerdos de la niñez. La sangre es otro tema abordado por esta autora, de un modo igual de natural cuando se refiere a la primera menstruación de unas adolescentes o a la violencia sangrienta de su país.

En mi búsqueda de escritoras colombianas encontré en la escritura de Daniella Sánchez mucha conciencia del entorno en el que brota la historia: un Caribe que seduce a pesar de su decadencia. Daniella escribe: «Si hay algo que se muestra cristalino es un pasado que pide ingreso y que, en las noches de vigilia, con algo de anhelo, escribo». Desde la escritura podemos repensar las relaciones de cuidado y afecto para hacer frente al agobio de la lucha interna de cada quien, y hacer del estado permanente de vigilia más historias convertidas en novelas.


© Vanguardia