Ni castigar ni ceder al miedo: cómo enfrentarse a la violencia de hijos contra padres
Marcos, un adolescente de 14 años, vuelve a casa después de pasar todo el día fuera. Su madre le recuerda que había quedado en vaciar el lavavajillas y sacar la basura. Marcos responde con gritos y de mala manera, y cuando su madre insiste en que era lo acordado y que debe contribuir al orden en casa, la discusión va a más. Unos días después, ante una situación parecida, Marcos no se limita a gritar: insulta y pega un portazo. Poco a poco, su madre empieza a medir sus palabras, a evitar determinados temas y a preguntarse, antes de reclamarle que haga o deje de hacer alguna cosa, cómo va a reaccionar.
Un día, la madre de Marcos se da cuenta de algo terrible: tiene miedo de su propio hijo.
La mayoría de padres y madres no son capaces de imaginar una situación así. Sin embargo, este tipo de violencia de hijos a padres está más presente de lo que pensamos: en 2024, la Fiscalía General del Estado registró 4 425 procedimientos de menores por violencia doméstica hacia ascendientes y hermanos. Y esta cifra recoge únicamente los casos que llegan al sistema judicial. Puede aparecer en todo tipo de familias, sin que haya necesariamente situaciones previas de violencia o agresividad durante la infancia. Tampoco son únicamente resultado de una crianza autoritaria o violenta.
Reaccionar ante la violencia de un hijo
Cuando un hijo o hija grita, insulta o intimida, muchas familias acaban respondiendo de dos formas opuestas: aumentando los castigos o cediendo para evitar una nueva explosión. Ninguna de las dos opciones funciona.
En el primer caso, quedan atrapadas en un círculo que se retroalimenta: cuanto mayor es la violencia, mayor es la necesidad de reaccionar; y cuanto más se reacciona, más se intensifica el........
