Cómo rediseñar nuestro ‘piloto automático’ para construir hábitos saludables
A menudo planteamos el cuidado de la salud como una sucesión de decisiones correctas: desayunar bien, caminar, usar menos el móvil, comprar mejor y acostarnos a una hora razonable. El problema es que decidir bien exige atención y energía.
Pero ¿y si el objetivo no fuera vigilar nuestra conducta sino conseguir que algunas acciones beneficiosas aparezcan casi solas? Igual que nos lavamos los dientes sin plantearnos si merece la pena o tener siquiera que recordarlo, otras conductas saludables pueden interiorizarse hasta formar parte de nuestra rutina.
La salud también se construye en automático
Un hábito no es simplemente una actividad frecuente, sino una asociación aprendida. Ante una señal (una hora, un lugar, un objeto o una acción anterior) surge el impulso de responder de determinada manera. Por eso desbloqueamos el móvil sin recordar para qué lo hemos cogido o abrimos el armario de los aperitivos al entrar en la cocina.
Actuar de forma automática no es un defecto, puesto que nos permite realizar tareas sin analizarlas desde el principio. Lo perjudicial no es tener el “piloto automático” sino haber entrenado uno que nos lleva hacia conductas poco saludables.
Cambiar ese automatismo no significa borrarlo como si elimináramos un archivo. La respuesta antigua puede reaparecer ante el cansancio o el estrés. La estrategia consiste en practicar otra respuesta ante la misma señal y facilitar su repetición hasta convertirla en la opción habitual. Podemos favorecer el cambio si........
