Río Mapocho: De la vergüenza al orgullo
Pertenezco a esa generación para la cual el río Mapocho, hito geográfico de Santiago, fue durante años y años pura amenaza. Amenaza de desborde y desastre, como en ese traumático junio de 1982, con imágenes que no abandonan mis recuerdos. Ese Austin Mini cayendo a la ribera ante la inesperada crecida producto del temporal que dejó 123,7 mm acumulados en cinco días es una postal icónica.
No fue el único episodio que alteró rutinas y vidas y llenó titulares. Si avanzamos en el tiempo, traumático resultó el desborde de abril de 2016 en Providencia, cuando obras de Costanera Norte desviaron el caudal, inundando la Costanera Andrés Bello, calles aledañas como Suecia y Lyon, el Costanera Center, estaciones de Metro y edificios residenciales. Hasta el Drugstore se inundó, dejando a diseñadores amigos y los libros de Catalonia arrasados.
El Mapocho también amenazó seriamente nuestra salud. Durante décadas, por no decir gran parte de lo que va de nuestras vidas, millones de santiaguinos pasamos de la niñez a la adultez relacionándonos con una cloaca a cielo abierto, fuente de tifus, hepatitis, cólera. No hubo más remedio que mirar hacia otro lado, la cordillera, y darle la espalda al río.
Por eso jamás olvidaré la imagen de Rodrigo Guendelman, fundador de Santiago Adicto, metiéndose a pata pelada al Mapocho, a la altura del Puente de la Concepción, hace ya diez años. Ese gesto —que entonces parecía temerario, casi imprudente— era en realidad la confirmación de algo que muchos no queríamos creer: el río estaba cambiando. Sanando. Su agua volvía a estar limpia. Desde entonces, Rodrigo repite anualmente el gesto y hoy esa transformación alcanza dos hitos históricos.
A principios de enero de 2026, el río Mapocho fue declarado humedal urbano en toda su extensión. Meses antes, en noviembre de 2024, se conmemoraron los 15 años del saneamiento que erradicó las descargas de aguas servidas. Dos momentos que marcan el fin de una tragedia urbana y el comienzo de una reconciliación que jamás soñé.
La declaratoria como humedal urbano es mucho más que un reconocimiento simbólico. La doctora en Geografía Carolina Rojas, del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC e investigadora principal del CEDEUS, me explica que cuando se discutía la Ley 21.202 de protección de humedales........
