Chile no falla cuando arde: falla cuando decide tarde
Cada nuevo ciclo de incendios vuelve a activar la misma secuencia: emergencia, despliegue del Estado, coordinación política, diagnósticos correctos y promesas de aprendizaje. Y, sin embargo, el patrón se repite. No porque el Estado sea incapaz de reaccionar, sino porque el problema no está en la reacción. El déficit es previo, silencioso y persistente: la falta de anticipación política.
Conviene partir despejando un equívoco frecuente. La emergencia no es el momento donde el Estado chileno falla. Cuando el incendio ya está activo, el aparato público responde: hay recursos, coordinación interinstitucional y liderazgo visible. Incluso se producen gestos transversales de responsabilidad política. Eso habla de capacidades existentes. Pero también revela una paradoja: Chile funciona razonablemente bien cuando el daño ya ocurrió, no cuando todavía podía evitarse o atenuarse.
El núcleo del problema es decisional. La prevención es políticamente huérfana. No da votos, no genera épica, no produce imágenes potentes. Implica costos anticipados, regulaciones más exigentes y conflictos con intereses establecidos. En cambio, la emergencia sí ofrece visibilidad, relato y protagonismo. En un sistema político tensionado por el corto plazo, la........
