Kast en emergencia: si no es con todo ¿pa qué?
Se veía venir. En plena segunda vuelta, con un pie en La Moneda, los republicanos, en off, adelantaron a la prensa un desembarco frenético, incluso antes del propio desembarco. Un alto dirigente del partido confesaba la pertinencia de ciertos grados de efectismo. “La percepción es el terreno donde se juega la primera etapa, antes de los resultados concretos, que sabemos no llegan de un día para otro.”
El ejemplo de este juego de piernas entre efectismo y realidad es la expulsión de 300 mil inmigrantes que prometió JAK en campaña. No exhibió un plan factible para cumplirlo. Dijo que se irían solos porque Maduro estaba a punto de caer –en eso no se equivocó–; que ellos se pagarían sus pasajes; que los empleadores que los contrataban a la mala tendría que hacerse cargo del costo de la deportación.
Entrevistado el lunes por Don Francisco, el presidente Kast precisó lo que dribleó en campaña: “Es evidente que en un día uno no vamos a sacar a 300.000 personas, pero uno está dando una señal … No vamos a poder encontrar a los 300.000 de una vez, no queremos hacer una persecución lugar por lugar”.
“Con todo si no pa qué”, fue una de las consignas emblemáticas del estallido: era “el” momento. La alineación de los astros. La venia de la historia para acometer lo que se puede, se debe y se tiene que hacer.
Ese estado de ánimo anima a los republicanos.
Como decía Jodorowsky: “si no es ahora, cuándo; si no es aquí, dónde”.
Marzo era y es el momento para arremeter con todo.
“El 11 de marzo fue una especie de embudo: dentro depositamos el trabajo que veníamos haciendo desde hace meses”, me dice un inquilino de La Moneda.
Y entonces comenzó la vorágine.
“Es el sentido de oportunidad. La llamada luna de miel dura poco tiempo. Es timming: no es lo mismo el primer........
