Columna de Kike Mujica/ Pablo Milad: ¿El culpable de que lo miremos por TV?
A mediados de los 90 el país crecía a tasas inéditas -se hablaba de “el milagro chileno”- y la Concertación parecía un proyecto político sin techo. Por esos días el periodista Mauricio Gallardo escribió una nota en El Mercurio. La tesis era algo así: la transición había alcanzado una inercia política sin pulsiones telúricas. Pinochet seguía ahí, pero ya no era un confabulador, porque su apuesta -caos político y económico- no se había concretado.
Gallardo, lúcidamente, asimilaba el modelo chileno al japonés: “economía exitosa política intrascendente fútbol mediocre”.
La economía se vigorizó. La política fue calma, incluso con el fantasma de Pinochet. En el intertanto, tal como escribió Gallardo, el fútbol siguió siendo mediocre (lamentablemente hoy sumemos a la política y economía hundidas también en la mediocridad: pero eso es otro tema).
Durante los gobiernos de la Concertación -1990-2010- Chile fue a un solo mundial de fútbol: 1998. Luego, vino un momento inolvidable de felicidad: la Generación Dorada con dos mundiales seguidos, 2010-2014.
Y tras ese paréntesis, otra vez la mediocridad: doce años sin mundial. Ha habido tiempos tristes antes en el fútbol chileno. Muchos. Vergonzantes como el Maracaná.
Pero el pasado, pisado. El fútbol chileno no puede seguir gobernado por dirigentes que convierten las ruinas heredadas en coartada para justificar su incompetencia.
Son muchos los chilenos que piensan “menos mal que no fuimos”. El papelón hubiese sido una humillación inolvidable. La última eliminatoria fue una calamidad: Chile terminó en el último lugar con apenas 11 puntos en 18 partidos.
¿Por qué vemos el mundial por TV?
Hablemos del señor de la pelota: Pablo Milad. Sí, de él, pero también del desastroso estado en que se encuentra el fútbol nacional. El huevo o la gallina.
¿Quiénes es él o los culpables?
Pablo Antonio Milad Abusleme nació el 15 de febrero de 1964 en Curicó. Tiene ascendencia siria. Es licenciado en educación física de la UMCE y tiene estudios en fisioterapia y en rehabilitación neuro psicomotora en España.
Fue campeón sudamericano de bala y logró el récord chileno de lanzamiento de bala en mayores de 50 años.
Su padre -Abraham Milad Battal- fue un destacado dirigente deportivo de Curicó. De hecho el gimnasio de esa ciudad lleva su nombre. El lugar es sede del equipo profesional de básquetbol Deportivo Liceo, donde su hijo Pablo jugó.
El 2012, Pablo Milad decidió seguir los pasos de su padre: fue dirigente del histórico club de fútbol Curicó Unido.
Ese mismo año intentó llegar al templo redondo de Quilín: compitió por la presidencia de la ANFP. Arturo Salah lo derrotó. La dirigencia estaba en el suelo: Sergio Jadue había huido a EE.UU, después de ser acusado de coimas.
El 11 de marzo de 2018, el presidente Piñera lo nombró intendente de la Región del Maule. Renunció el 2020 para intentar, por segunda vez, llegar a la máxima testera del fútbol profesional.
En abril de 2022 fue elegido tercer vicepresidente de la Conmebol. En noviembre de ese año fue reelecto en el cargo de Presidente de la ANFP hasta noviembre del 2026.
“Este será mi gobierno de verdad”, sentenció.
La verdad de sus gobiernos es que Chile no logró clasificar al mundial ni el 2022 ni el 2026.
Milad es culpable del fracaso, me dice un dirigente.
“Pablo Milad nunca debió llegar al cargo que ostenta, porque era evidente que carecía de las competencias para un cargo de esa envergadura”, sentencia Danilo Díaz, uno de los mejores periodistas deportivos de la plaza.
Díaz explica que la llegada de Milad se entiende por el desgobierno que existió en la ANFP producto del affaire del cleptómano Jadue. Arturo Salah trató de recomponer, pero “no tuvo la energía necesaria para una tarea de tal magnitud”, me dice un periodista deportivo. Luego, en noviembre de 2018, fue electo Sebastián Moreno, un joven dirigente de Cobresal que ofició de secretario general de Salah.
Pero las luchas intestinas -de ego, intereses y billetes- y el caos, terminaron en “un golpe de Estado” contra Moreno.
“El golpe de Estado contra Moreno y las restricciones reglamentarias determinaron que un grupo de clubes levantara su candidatura. Eso es entendible en un primer momento. Pero luego de una gestión sin luces, decreciente en todo ámbito, con pésimo manejo........
