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Carta abierta a la nueva ministra Marín en un nuevo 8M

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07.03.2026

Estimada ministra de la mujer entrante Judith Marín:

Le deseo lo mejor en su nuevo cargo; es incluso más joven de lo que era la ministra Orellana cuando asumió y creo eso es muy positivo. Se necesita mucha energía para el océano de desafíos por delante.

Le deseo también que, ahora que su oficina mira directo a La Moneda -en el flamante nuevo edificio del ministerio-, pueda traspasar todas las urgencias al presidente Kast. Incluso ahora cuando su cartera salió del comité político.

Porque urgencias hay.

Aunque en el aire, en este 8M, está la sensación de que la igualdad ya se consiguió, de que las mujeres hemos avanzado lo suficiente -o incluso que el feminismo ha ido “demasiado lejos”-, la verdad es que los progresos existen solo en la medida en que los protejamos y que los sigamos empujando.

Es cansador trabajar por la igualdad, porque es una pega de nunca acabar.

Necesitamos, ministra, que haga algo con el empleo femenino: el desempleo nos afecta más a nosotras e impide el crecimiento no solo personal, sino el de miles de familias chilenas (tantas monoparentales y a cargo de las madres) y el de todo el país. La informalidad, las infinitas vallas que hay que saltar para lograr igual paga, la falta de red de cuidados. En fin, supongo ya lo sabe. Pero es urgente.

Hablando de cuidados, la Sala Cuna. Se había avanzado en un proyecto bastante completo, para múltiples sectores, que queda en la puerta del horno. Ministra, son miles de mujeres a las que el Estado les puede transformar la vida, miles de niños beneficiados.

Ministra, si usted logra hacer avanzar el bendito proyecto que transforma la Ley de Sociedad Conyugal, le hago un monumento. Más de una de sus predecesoras lo ha intentado, pero sigue ahí estancado: si las mujeres se casan sin separación de bienes, es el marido el que administra el patrimonio. Lo mismo desde ¡1855!

Francamente, urgente.

Ministra, los femicidios. El año pasado fueron 44 los consumados. Y 330 los frustrados. Ahora ya hay estudios de quienes son criminales: la mayoría, más del 70 por ciento, tiene antecedentes. ¿Cómo prevenimos? ¿Cómo protegemos? ¿Cómo cambiamos la cultural, el entorno, cómo miramos a los ojos a los niños que quedan sin mamá?

Ministra, las niñas. ¿Cómo hacemos que no pierdan su autoestima, su confianza, y que logren todo lo que sueñan? Que, a pesar de lo que indican los estudios, no se resten de hacer deporte, de aprender matemáticas, solo por el hecho de ser mujeres. Que se eduquen, que crezcan seguras.

Año tras años, solo una de cada cuatro mujeres que entran a la educación superior siguen carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). ¿Se le ocurre cómo podemos cambiar eso?

Ministra, le va a tocar la implementación de la Ley Más Mujeres en Directorios. Actualmente, un 47% de las empresas del IPSA están bajo lo que sugiere la ley. El avance de la última década se estuvo estancando y, por lo menos yo, no puedo creer que algunas de estas compañías tengan solo una mujer en ese círculo de toma de decisiones, o incluso ninguna. Han tenido que ser obligados ya que por motivación propia no pasó nada.

Perdón, ministra Marín, si esto ya parece lista de deseos de una adulta al Viejo Pascuero, pero hay tantos caminos que necesitan de la institucionalidad que usted ahora presidirá.

No la quiero abrumar. Pero, supongo que ahora se dará cuenta, el camino de los derechos e igualdad para las mujeres es uno abrumador, porque siempre hay más montañas que conquistar.

Para ser una mujer joven en política, asumo que ha saltado diferentes obstáculos. Ahora, de hecho, tendrá que convivir con muchos prejuicios que la reciben al tomar el cargo, por sus creencias y convicciones.

No sé si usted se identifica como feminista o con alguno de los múltiples feminismos; no es necesario. Solo se necesita que trabaje por todas las mujeres de Chile, en su infinita y hermosa y compleja diversidad.

Le dije, ministra, que el trabajo por la igualdad es uno infinito y cansador.

Me faltó decirle, también, que es de lo más bonito que tengo en mi vida. Mi grano de arena en este tema, por ínfimo que sea, me cambia la vida. Que las mujeres que me ha permitido conocer y de las cuales estoy constantemente aprendiendo, son un tesoro.

Espero que para usted sea una pasión similar.

A trabajar. No hay tiempo que perder.


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