Crítica a “Toy Story 5”: “La era de los juguetes ha terminado”
“Toy Story” nos ha acompañado por ya más de 30 años. Es necesario tomarse un momento y dejar que esa cifra se asiente en nuestras propias historias. Porque por mucho que el final perfecto vino a los 15 años de la ahora franquicia, lo cierto es que “Toy Story” se enquistó en la cultura popular tanto como definió la industria de la animación a fines del siglo pasado, y por ello, va a ser muy difícil que no se sigan haciendo secuelas.
La maquinaria tiene sus razones de rentabilidad, los autores las propias creativas y nosotros como audiencia, emotivas. Al igual que Andy al final de la tercera entrega, nos cuesta un montón dejarla ir.
Lo cual es de toda lógica, porque una de las razones por las cuales “Toy Story” se ha hecho un lugar en nuestros corazones, es porque siempre tuvo algo que decir sobre nosotros. Sobre las relaciones humanas y sobre nuestra sociedad. Más allá de que los protagonistas fueran seres de plástico, sus temáticas eran de carne y hueso. Que Woody debiera poner el bienestar de Andy por sobre sus propias aprehensiones, que Buzz aprendiera a ser parte de un entorno, que Jessie pudiera dejar atrás su trauma, que todos los juguetes pudieran despedirse y seguir cumpliendo su deber mas ya no con ese muchacho, que había crecido y se despedía con un “Gracias, chicos” que marcó a toda una generación.
Pero el fondo se agotó. Es algo que asumimos. “Toy Story” ya no tiene mucho más que decir, que no haya contado maravillosamente bien antes. La cuarta parte dio cuenta de ello. PIXAR necesitaba volver al éxito de taquilla y echó mano de su marca más famosa, y que más allá de tener algunos momentos preciosos (“¡Esto es por ti, Rejean!”), no fue una película que se quedara en las retinas y en el alma como las anteriores. Sin embargo, si las recaudaciones son multimillonarias, todos........
