Crítica a la película “El diablo se viste a la moda 2”: Una que más sabe por vieja
Cuando se estrenó “El Diablo Viste a la Moda” allá en el 2006, se convirtió de forma bastante veloz en una de aquellas películas icónicas. Más allá del retrato de un entorno laboral tóxico, su mayor gracia estuvo en el exquisito funcionamiento de sus estrellas: una gigante consagrada que fue capaz de interpretar a una jefa cruel y despectiva sin perder un ápice de la elegancia requerida por el rol; un siempre excelente escudero; y dos actrices en ascenso que probaron en estas dos décadas que mucho tenían que decir.
Los años le dieron a la película carácter y alguna mala lectura, pero en lo esencial, la convirtieron en un referente. Un artefacto que permitía atisbar la moda como industria creativa y la persecución de una cierta integridad que sólo existe en la ficción, porque, cómo brindaba su protagonista, en la realidad sí hay que pagar el arriendo. Una curiosa mezcla de respeto por ese oficio del diseño y revisión de aquel nivel de toxicidad del que hay que huir.
La idea de hacer una secuela sólo pudo estar en la mente de un ejecutivo revisando sus añejas inversiones y viendo si podía hacerlas rentar de nuevo.
Y sin embargo, funciona. Increíblemente, juntar a todos los involucrados en una aparente persecución nostálgica, resultó en algo más que una película satisfactoria. Poco más, pero algo más. Al parecer, estar a la moda no pasa de moda. Aunque puede que este vestido no esté destinado a ser un clásico y se quede relegado a una sola temporada.
Y es que en un nivel, “El Diablo Viste a la Moda 2“pareciera escrita por la mismísima Andy Sachs, el impecable personaje de Anne Hathaway. Lo cual es casi una figura literaria en sí misma, ya que la novela en que está basada la primera........
