Crítica a “La Misteriosa Mirada del Flamenco: Divino Tesoro
Cuando Diego Céspedes fue galardonado con Un Certain Regard en el Festival de Cannes del año pasado, puede no haber sido una noticia tan ampliamente difundida como cabría esperar para un premio de tanto prestigio.
En una segunda lectura, esto podría entenderse por dos razones: la primera es el largo recorrido que le quedaba todavía a la película para ser estrenada comercialmente, ya que todavía estaba inconcluso su paso por festivales; y la otra, es que lo socioculturalmente convulso que fue el 2025 en nuestro país, hacía que las especificidades de su trama, podrían no resultar tan atractivas para las posibles audiencias.
“La Misteriosa Mirada del Flamenco” es la historia de una pequeña comunidad trans que sobrevive en las inmediaciones de un pueblo minero del norte chileno, a fines de la década de los 80, cuando el SIDA acecha fatídicamente. Lidia, una niña de 12 años criada por Flamenco, la estrella del espectáculo con el cual sobrevive esta pequeña tribu, será el nexo que conecte amor, familia, discriminación, miedo, perdón y otro puñado de temas que van aflorando durante los tres muy marcados actos de la película.
Pudiera parecer que este es un relato demasiado particular, muy segmentado, como para llamar la atención de un público más amplio. Sin embargo, el 2025 nos demostró de forma enormemente satisfactoria, que son justamente estas obras de cineastas que ponen el atrevimiento de la juventud, y no necesariamente de años de vida, y la vitalidad de sus reflexiones al servicio del cine nacional, lo que nos hacía muchísima falta.
Porque La Misteriosa Mirada del Flamenco no es una sola cosa.........
