El muchacho de mandado, por Tulio RamÃrez
El muchacho de mandado, por Tulio RamÃrez
El término «muchacho de mandado» (o «mandadero») posee en Venezuela una profunda carga histórica, sociológica y lingüÃstica. Ha sido tradicionalmente utilizado en el habla coloquial para referirse a la persona encargada de realizar tareas menores, recados o compras para otros.
En los años 60 en todo barrio caraqueño existÃan los «muchachos de mandado» o «mandaderos». Por lo general, eran los chicos más pobres, los que no iban a la escuela o que, si iban, tenÃan que combinar estudio y trabajo para ayudar a la familia.
Estaban a la disposición de los vecinos. Por 2 puyas, una locha o un mediecito (monedas ya desaparecidas), iban raudos y veloces al abasto del Barrio a comprar la manteca que requerÃa doña Guillermina o a llevar a Teresa, la costurera, la blusa que le mandó para arreglar, misia Esther, la esposa del albañil.
Aunque muchos de ellos eran flaquitos por la falta de nutrientes, cargaban las pesadas bolsas de las compras y se echaban al hombro las gaveras de refresco desde el camión a la casa de quien le pagaba, o botaban bolsas de pesadÃsimos escombros en aquellos procesos de conversión de ranchos de madera y zinc en casas de ladrillo y cemento.
Ellos se ofrecÃan como ayudantes a bajo costo o para comprar los........
