Épica Civil de Juan José Fernández, por Rafael A. Sanabria M.
Épica Civil de Juan José Fernández, por Rafael A. Sanabria M.
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Existe una épica silenciosa en los orÃgenes del deporte moderno que la espectacularidad contemporánea, con su estridencia mercantil y su devoción al espectáculo de masas, parece haber olvidado. Es la épica del cuerpo como primer y único territorio de conquista; el boxeo no como un intercambio de violencia atávica, sino como una coreografÃa de la resistencia humana.
Adentrarse en la memoria de Juan José «Jota Jota» Fernández es, precisamente, ejecutar un acto de arqueologÃa cultural. Nos obliga a mirar hacia esa Venezuela seminal de principios del siglo XX, un paÃs predominantemente rural que despertaba al vértigo de la modernidad, para descubrir cómo un hombre nacido el 4 de diciembre de 1916 en las tierras de El Consejo, en el estado Aragua, e hijo de la abnegada Antonia Fernández, transformó el rigor, la hidalguÃa y el aire de su geografÃa natal en una indomable disciplina del espÃritu.
Fernández perteneció a una estirpe en extinción: la de los pioneros de la llamada «Épica de Oro» del pugilismo venezolano. Cuando debutó en 1937, tras haber dejado los valles aragüeños y el cobijo materno para probar suerte en la capital, el cuadrilátero no era simplemente un escenario deportivo, sino un espejo social.
En los tablones del mÃtico Nuevo Circo de Caracas, hombres como «Jota Jota», Enrique Chaffardet o Simón Chávez no solo disputaban un tÃtulo; escenificaban las tensiones, los anhelos y la catarsis de una sociedad que buscaba su propia........
