Venezuela: transformar el tutelaje en soberanÃa efectiva, por Leopoldo MartÃnez Nucete
Venezuela: transformar el tutelaje en soberanÃa efectiva, por Leopoldo MartÃnez Nucete
Venezuela atraviesa una situación que resulta difÃcil describir sin acudir a una palabra incómoda: tutelaje. No se trata de una ocupación en el sentido jurÃdico tradicional. No existe un gobierno militar extranjero, la Constitución no ha sido formalmente suspendida y el paÃs conserva autoridades nacionales, territorio y personalidad internacional.
Pero tampoco puede afirmarse seriamente que todas las decisiones fundamentales sobre la transición estén hoy en manos de los venezolanos. Negar esa realidad serÃa una forma de evasión. Celebrarla como solución definitiva serÃa una renuncia.
La pregunta útil no es si nos agrada el tutelaje, sino cómo impedir que se transforme en dependencia permanente y cómo utilizar esta etapa excepcional para reconstruir la capacidad nacional de decidir sobre el destino del paÃs.
El objetivo no puede ser promover una situación que agrave la fragilidad del Estado, interrumpa la recuperación económica o cierre los espacios abiertos para la transición. Tampoco puede ser la aceptación pasiva de una relación indefinida en la cual Washington administre los recursos, determine el ritmo polÃtico y sustituya progresivamente a las instituciones venezolanas.
Al mismo tiempo, hay que reconocer que, con madurez y mediante acuerdos nacionales, es posible lograr que Estados Unidos apoye una transición exitosa. Esto debe ir más allá de los acuerdos indispensables para organizar los procesos electorales, que deben formar parte del horizonte polÃtico del paÃs y permitir la elección de autoridades con legitimidad de origen.
Al mismo tiempo, hay que reconocer que, con madurez y mediante acuerdos nacionales, es posible lograr que Estados Unidos apoye una transición exitosa. Esto debe ir más allá de los acuerdos indispensables para organizar los procesos electorales, que deben formar parte del horizonte polÃtico del paÃs y permitir la elección de autoridades con legitimidad de origen.
La historia no ofrece modelos que puedan copiarse mecánicamente, pero sà experiencias que ayudan a reconocer los caminos disponibles y sus riesgos.
El caso cubano merece una consideración más detenida porque combina dos lecciones distintas: la vulnerabilidad de una república formalmente independiente frente a una potencia dominante y los riesgos de convertir la soberanÃa en una doctrina de resistencia sin pluralismo interno.
Después de la guerra hispano-estadounidense, Cuba quedó bajo ocupación militar estadounidense entre 1898 y 1902. La independencia fue reconocida, pero en condiciones limitadas. La Enmienda Platt, incorporada a la Constitución cubana de 1901, autorizaba a Estados Unidos a intervenir en los asuntos de la isla para preservar su independencia, mantener un gobierno adecuado y proteger determinados intereses.
También permitió el establecimiento de bases navales, entre ellas la de Guantánamo. Aunque la enmienda fue derogada en 1934, dejó una huella profunda: durante décadas, la soberanÃa cubana existió bajo la sombra de una intervención externa jurÃdicamente reconocida.
La intervención de 1906 ofrece un ejemplo concreto de esa limitación. Tras una crisis electoral y el fracaso del Gobierno cubano para contener la confrontación interna, Estados Unidos volvió a ocupar la isla hasta 1909.
La ocupación no fue simplemente una imposición externa: también reflejó la debilidad de las instituciones cubanas, la falta de confianza entre las élites y la dificultad de construir una república estable después de una guerra de independencia y una administración colonial prolongada. La presencia estadounidense podÃa presentarse como garantÃa de orden, pero al mismo tiempo impedÃa que Cuba desarrollara plenamente su propia capacidad de resolver sus conflictos.
La influencia económica reforzaba esa dependencia. La economÃa cubana estaba estrechamente vinculada al mercado estadounidense, especialmente por la exportación de........
