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Bienvenidos a la oclotiranía, por Bernardo Gortaire M.

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21.09.2026

Bienvenidos a la oclotiranía, por Bernardo Gortaire M.

¿Mi presidente es un dictador? ¿Es un tirano? ¿Vivo en democracia? Son algunas de las preguntas que muchos parecen hacerse en estos días sin lograr respuestas certeras, en medio de un entorno marcado por una profunda polarización política que enfrenta prácticamente toda la humanidad.

Parte del problema radica en que las categorías generadas por las ciencias sociales, en especial la ciencia política, responden a criterios estrictos que sirven para tener una tipología un tanto más clara de tipos de gobierno, pero que no son capaces de alinearse con la mutación que los actores políticos actuales están promoviendo en el sistema.

Durante el proceso de liberalización y democratización del siglo XX, identificar una dictadura resultaba relativamente fácil. Un gobernante acumulaba el poder alrededor de su figura y familia, casi siempre a través de un golpe de Estado apoyado por las Fuerzas Armadas del país, o de algún grupo de rebeldes que usaban la fuerza para hacerse y mantenerse en el poder.

Academia y organizaciones internacionales denunciaron ese tipo de gobiernos porque impedían el derecho de la población a participar de la toma de decisiones.

De esta manera, acompañados por los argumentos construidos en universidades, think tanks y foros multilaterales, algunos gobiernos en el norte global se volvieron promotores y adalides de la lucha contra las dictaduras, los golpes de Estado y en fervientes defensores de la democracia.

Esta agenda puso fin a varias dictaduras en América Latina, África y en menor medida en Asia. El mecanismo para lograr la transición implicaba la imposición de sanciones diplomáticas, económicas y, en algunos casos, incluso la intervención militar. Esto despertó dos tipos de respuesta desde dos segmentos opuestos.

Por un lado, ciertos sectores políticos, especialmente desde las izquierdas, pusieron en dudas los mensajes en defensa de la democracia, tildando de hipocresía e intervencionismo las críticas y actos de fuerza dirigidos a los gobiernos que nacían de revoluciones populares con miras al socialismo.

En paralelo comenzó a fraguarse un modelo de «adaptación técnica evolutiva».

El siglo XXI........

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