Cuando el deterioro se vuelve paisaje, por Omar Ávila
X e Instagram: @OmarAvilaVzla
En muchas ciudades de Venezuela el deterioro dejó de ser noticia desde hace años atrás: calles llenas de huecos, maleza invadiendo aceras, basura acumulada, fachadas en ruinas y servicios públicos intermitentes ya no generan sorpresa ni indignación colectiva; el deterioro quizás se observa, se esquiva y se comenta, pero con resignación.
El problema no es solo material, es político y social, porque si el deterioro se vuelve paisaje, algo más profundo ha ocurrido en la relación entre el ciudadano y su entorno.
Esta normalización del colapso no surge de un día para otro, es el resultado de una exposición prolongada a fallas no corregidas, a promesas incumplidas y a la ausencia de mecanismos eficaces de respuesta institucional. Con el tiempo, lo anómalo deja de percibirse como tal y lo que antes era inaceptable pasa a considerarse como «eso es lo que hay». En ese punto, el deterioro deja de ser un problema público y se transforma en una condición asumida.
Desde el análisis de políticas públicas, este fenómeno puede entenderse........
