Genocidio salarial, por Jesús Elorza
Genocidio salarial, por Jesús Elorza
El congelamiento del salario desde 2022 no es una medida de ahorro fiscal; es un mecanismo de pauperización social.
Mientras el salario mÃnimo sea de 0,28 dólares mensuales, el trabajo en Venezuela no será una vÃa de progreso, sino una forma de esclavitud moderna que el movimiento sindical está decidido a combatir hasta recuperar la justicia social.
Si bien la crisis salarial golpea a todos, el impacto en los pensionados del IVSS y jubilados de la Administración Pública adquiere dimensiones de crueldad sistémica.
Si bien la crisis salarial golpea a todos, el impacto en los pensionados del IVSS y jubilados de la Administración Pública adquiere dimensiones de crueldad sistémica.
Para este sector, el congelamiento de los 130 bolÃvares no es solo una pérdida de dinero, es la privación del derecho a la vida y a la salud.
1. La pensión como «cero a la izquierda»
A diferencia del trabajador activo, que en algunos casos puede recibir bonos de transporte o incentivos adicionales por asistencia, el pensionado depende casi exclusivamente del monto base y del «Bono de Guerra Económica» asignado a través de la Plataforma Patria.
Con el salario base en $0,28 (12 marzo 2026), la pensión ha dejado de existir como figura de seguridad social ya que solo alcanza para cubrir el 0,04% de la canasta básica de alimentos.
2. El dilema imposible: ¿comer o curarse?
La población de la tercera edad enfrenta gastos fijos que no pueden postergarse. La falta de un seguro de Hospitalización, CirugÃa y Maternidad (HCM) y el colapso de la red pública de salud los obliga a recurrir a farmacias privadas, donde los precios están anclados al dólar.
Canasta de medicamentos: El costo de los tratamientos para enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, artrosis) supera en miles de veces el ingreso mensual.
Canasta de medicamentos: El costo de los tratamientos para enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, artrosis) supera en miles de veces el ingreso mensual.
Inseguridad alimentaria: Los jubilados son el grupo con mayor Ãndice de desnutrición, dependiendo casi totalmente de las bolsas CLAP, las cuales carecen de las proteÃnas y nutrientes necesarios para el adulto mayor.
Inseguridad alimentaria: Los jubilados son el grupo con mayor Ãndice de desnutrición, dependiendo casi totalmente de las bolsas CLAP, las cuales carecen de las proteÃnas y nutrientes necesarios para el adulto mayor.
3. La ruptura del contrato social
El jubilado venezolano sufre la eliminación de facto de sus derechos adquiridos. Muchos de estos trabajadores firmaron convenciones colectivas que prometÃan una vejez digna, las cuales han sido ignoradas por la aplicación del Instructivo Onapre.
Nulo. Un mes de pensión no compra un kilo de harina.
Condenados a la caridad pública o remesas familiares.
Ruptura de la autonomÃa financiera; dependencia total de terceros.
Depresión y sentimiento de abandono por parte del Estado.
4. La soledad como agravante
La migración masiva de los hijos y nietos (producto de la misma crisis salarial) ha dejado a miles de abuelos solos.
Esta soledad, sumada a la imposibilidad de costear servicios básicos o mantenimiento del hogar, convierte la jubilación —que deberÃa ser un descanso merecido— en una etapa de supervivencia extrema.
Esta soledad, sumada a la imposibilidad de costear servicios básicos o mantenimiento del hogar, convierte la jubilación —que deberÃa ser un descanso merecido— en una etapa de supervivencia extrema.
«No se jubilaron para descansar, se jubilaron para sufrir la peor etapa de sus vidas. Un paÃs que olvida a sus ancianos es un paÃs que ha perdido su brújula moral», sentencia el sector gremial en sus constantes protestas de calle.
EnergÃa escasa, proyectos más largos… y una ventana para Venezuela, por Asdrúbal Oliveros
Compartir en Facebook
