La novia, por Fernando Mires
X: @FernandoMiresOl
Intérprete: Antonio Prieto. Autor: Joaquín Prieto
Blanca y radiante va la novia/ le sigue atrás un novio amante/ y que al unir sus corazones/ harán morir mis ilusiones/ Ante el altar está llorando/ todos dirán que es de alegría/ dentro su alma está gritando / Ave María, Ave María/ Mentirá también/ al decir que sí/ y al besar la cruz/ pedirá perdón/ y yo sé, que olvidar nunca podría/ que era yo y no aquel/ a quien quería/ Ante el altar está llorando/ todos dirán que es de alegría/ dentro su alma está gritando/ Ave María, Ave María
Fue tan fuerte el impacto que recibí cuando niño al escuchar esta canción tan popular que todavía hoy, cuando contemplo a los novios que entran a una iglesia, recuerdo a la novia que cantaba Antonio Prieto. Así sucedió aquella tarde en que vi entrar a una novia en la Iglesia del Ángel de San Custodio, en La Habana.
Yo había viajado a La Habana para participar en un congreso de bolerología auspiciado por la Unesco. En el Congreso, aparte de que todos dijeron lo mismo, a saber: que el bolero es parte de la identidad latinoamericana, nadie dijo mucho más. Puro bla blá. Como yo no presentaba ponencia, tenía mucho tiempo a disposición, tiempo que dedicaba a visitar viejos lugares de esa siempre tan hermosa ciudad. Y al visitar un día la Iglesia del Ángel de San Custodio y ver entrar a la novia, seguida de un novio amante, me acordé, por supuesto, de La Novia.
– Yo también Fer –sentí una voz de mujer ronca a mi lado– yo también Fer, yo también me acuerdo de La Novia. Es inevitable.
Me di vuelta, sorprendido. Y apenas la vi, a Diotima, la cubana, supe de inmediato que ese día iba a ser uno de los más importantes de mi vida.
– ¿Nos conocemos? ¿Cómo sabes que me dicen Fer? ¿Y cómo sabes lo que yo estaba pensando?
– No todos te dicen Fer, Fer, sólo algunas mujeres te dicen Fer, Fer. Y yo soy adivina, te lo juro, eso soy yo.
Diotima es una mulata grande y ancha. Usa siempre un collar........
