El dueño de la jaula, por Fernando Luis Egaña
El dueño de la jaula, por Fernando Luis Egaña
Después de la llamada extracción, la jaula se ha ido modificando. Pero continúa existiendo. Y hay nuevos dueños, que no están en Caracas sino en Washington.
Para que una nación no esté encerrada en una jaula, el poder debe emanar de la soberanÃa popular, libremente expresada en elecciones limpias. De esta manera, el «dueño» del futuro es el pueblo y la jaula desaparece.
Nuestra nación ha estado enjaulada por más de un cuarto de siglo, y su dueño ha sido una hegemonÃa despótica y depredadora.
Después de la llamada extracción, la jaula se ha ido modificando. Pero continúa existiendo. Y hay nuevos dueños, que no están en Caracas sino en Washington.
El dueño anterior y exclusivo parece que se aviene bien con los nuevos dueños. Una especie de condominio en el cual el pueblo está a la expectativa.
El «dueño» deberÃa ser el pueblo soberano. No es asÃ, todavÃa… La hegemonÃa ha perdido su control absoluto y éste lo ejerce, en última instancia, un poder foráneo.
Se navega en aguas desconocidas y turbulentas. Lo que apremia el pleno reconocimiento de esa voluntad popular y soberana.
La abrumadora mayorÃa anhela que la jaula quede atrás, en el pasado de la mala historia. La hegemonÃa decadente se resiste, y no se sabe con claridad qué esperar de los nuevos dueños.
El renacimiento del paÃs, en todas sus dimensiones, exige el fin de la jaula y el comienzo de una etapa en la que el pueblo sea dueño de su propio destino.
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La imagen de portada fue creada con IA
Fernando Luis Egaña es abogado (UCAB). Exministro de Información.
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