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Las fantasías que vivimos, por Aglaya Kinzbruner

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23.06.2026

Las fantasías que vivimos, por Aglaya Kinzbruner

Créanlo o no, muchas de las acciones en que nos vemos involucrados parten de un constructo fantasioso más cercano a nuestros sueños que a la realidad.

Si el soñador en cuestión no tiene ningún poder, ni aparato propagandístico alguno o sea si es un Don Nadie, un Perdedor, sus fantasías no tendrán consecuencia alguna.

Tomemos el caso de Adolf Hitler, su padre nacido Alois Schicklgruber, fuera de una unión matrimonial con una mujer de servicio llamada María Schiklgruber; como Schicklgruber no hubiera llegado a ningún lado, adoptado luego por un señor Hiedler transformado por un notario analfabeta en Hitler.

Tomemos el caso de Adolf Hitler, su padre nacido Alois Schicklgruber, fuera de una unión matrimonial con una mujer de servicio llamada María Schiklgruber; como Schicklgruber no hubiera llegado a ningún lado, adoptado luego por un señor Hiedler transformado por un notario analfabeta en Hitler.

Como se ve el azar o el fatum pone su dedito pícaro en un sinfín de eventos. Sin el azar de su lado no se hubiera convertido en la figura más temida de Europa entre el ’33 y el ’45.

Sin embargo, algunas de sus teorías le proporcionaron entre los chascos más sonados de la historia. Su teoría de la raza superior aria – lo de ario no existe y el concepto de raza ha sido abandonado – pues ese concepto tenía que ser probado de forma pública y notoria.

Para eso se organizaron los juegos olímpicos de 1936. Los arios iban a........

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