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La bendición que Canadá nos manda

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23.08.2026

“America has changed.”Mark Carney

“America has changed.”

Los matrimonios por conveniencia también celebran aniversarios. Sólo procuran no hablar de amor…

Los matrimonios por conveniencia también celebran aniversarios. Sólo procuran no hablar de amor…

El T-MEC conserva —aún— sus cuatro letras, sus capítulos, sus comités y hasta su próxima revisión. Lo que ya no conserva es su naturaleza.

Seguramente lo han notado. Hace ya rato que dejó de ser un tratado entre tres países y se convirtió en dos negociaciones bilaterales en las que Estados Unidos dicta, Canadá se rebela y México aguarda, discretamente, a que le entreguen su rol.

Washington y Ottawa no lograron el acuerdo para evitar nuevos aranceles. Estados Unidos impuso gravámenes de 50% a unos 20 mil millones de dólares en productos canadienses; Canadá respondió con represalias “dólar por dólar”. Dos socios del mismo tratado cobrándose aranceles mientras aseguran que el libre comercio sigue vivo. El Tratado ha entrado en esa etapa de algunos matrimonios en la que ya sólo falta avisarle al acta.

El conflicto no se limitó al acero, los automóviles, los lácteos o los camiones. Washington pretendió imponer a Canadá no sólo las condiciones para comerciar con Estados Unidos, sino también con qué otros países podía hacerlo. Trump ya no quería negociar qué podía venderle Canadá: quería decidir a quién más tenía permitido venderle.

Y Canadá dijo hasta aquí.

Conviene no convertir esa rebeldía en epopeya. Canadá también depende profundamente del mercado estadounidense y lleva años sufriendo problemas de productividad. Pero cuenta con mejores instituciones, abundancia energética y mineral, deuda pública neta manejable, mayor espacio fiscal y suficientes instrumentos para proteger a los sectores perjudicados. Puede pagar el precio de mandar al diablo a Trump. O, cuando menos, cree que obedecerle saldría más caro.

Pero México no es Canadá.

Casi 85% de nuestras exportaciones se dirige a Estados Unidos; el crecimiento es raquítico, las finanzas públicas están presionadas y el gobierno carece de margen para rescatar industrias enteras. Canadá puede diversificar sus mercados. México tendría que comenzar por localizarlos en el mapamundi que no aparece en la mañanera.

Por eso, si Trump hizo aquello con Canadá, imaginemos lo que podría intentar con nosotros: más aranceles, reglas de origen todavía más rígidas, restricciones a la inversión china, exigencias migratorias, energéticas y de seguridad y, aprovechando que la ventanilla está abierta, alguna petición relacionada con narcotráfico, aduanas o políticos mexicanos que ya no resulten........

© SDP Noticias