Dos pasaportes, media ciudadanía
“La ciudadanía es un estatus otorgado a quienes son miembros plenos de una comunidad.”T. H. Marshall
“La ciudadanía es un estatus otorgado a quienes son miembros plenos de una comunidad.”
Claudia Sheinbaum ha descubierto una nueva “amenaza” para la soberanía nacional. No son los cárteles que controlan territorios. No es el dinero del crimen organizado infiltrado en campañas, empezando por las adelantadas de sus correligionarios. No son los gobernadores morenistas señalados por sus relaciones con delincuentes. Son los mexicanos con dos —o más— pasaportes.
La presidenta envió al Congreso una iniciativa para que quien aspire a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México tenga que renunciar a cualquier otra nacionalidad antes de solicitar su registro. Según ella, quien posee dos ciudadanías también tiene “dos intereses” y no puede saberse si el suyo será México.
¿Pero no establece ya algo semejante nuestra Constitución? No exactamente. El artículo 32 permite reservar ciertos cargos a mexicanos por nacimiento que no hayan adquirido otra nacionalidad. Sin embargo, la Ley de Nacionalidad precisa que esa condición debe señalarse expresamente para cada cargo, y el artículo 82 únicamente exige al aspirante presidencial ser mexicano por nacimiento: no le prohíbe poseer otra ciudadanía. Sheinbaum quiere insertar ahora esa exclusión en los artículos 82, 116 y 122. No está llenando un vacío involuntario; está restringiendo deliberadamente el régimen de doble nacionalidad que México decidió reconocer desde 1997. En otras palabras, ¡contradice el espíritu de apertura hacia la doble nacionalidad adoptado por México desde hace treinta años (incluidos nueve de Regeneración Nacional)! ¿Así o más absurdo?
La frase es tan sencilla como tramposa: “Eres mexicano y punto”.
¿Punto? Durante décadas, el Estado mexicano promovió la doble nacionalidad entre nuestros migrantes y sus descendientes. Les dijo que podían integrarse plenamente al país donde viven sin dejar de pertenecer a México. Los llamó héroes, paisanos, orgullo nacional. Celebró sus remesas, sus inversiones, su cultura y sus votos desde el extranjero. Morena se ha llenado la boca afirmando que Estados Unidos no sería lo que es sin los trabajadores mexicanos.
Pero, por lo visto, México sí puede ser lo que es gracias a ellos, siempre y cuando no se les ocurra gobernarlo.
La dedicatoria de la reforma tiene nombre y apellido: Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Sheinbaum ligó públicamente la iniciativa con........
