Desde el espacio no se ven las fronteras
Hay algo profundamente contradictorio en nuestra época. Mientras la humanidad desarrolla tecnología capaz de llevarnos cada vez más lejos en el universo, aquí abajo seguimos empeñados en construir fronteras.
Fronteras entre países, entre ideologías, entre clases sociales. Fronteras que nos separan incluso de quienes viven a unos cuantos metros de nosotros.
Y no me refiero solamente a las fronteras físicas. Quizá las más difíciles de derribar son aquellas que construimos en nuestra manera de pensar.
Vivimos en una sociedad donde parece cada vez más complicado encontrar espacios comunes. Todo nos divide: la política, la religión, las nacionalidades, las opiniones. Hemos aprendido a identificar con enorme facilidad aquello que nos diferencia, pero cada vez nos cuesta más reconocer lo que compartimos.
Por eso me llamó la atención una iniciativa que, a primera vista, podría parecer simplemente........
