La responsabilidad social y la libertad
La libertad ha sido una de las mayores conquistas de la humanidad. Gracias a ella las personas pueden pensar, crear, disentir, emprender, elegir su destino y construir su propio proyecto de vida. En su nombre se derribaron imperios, se enfrentaron dictaduras y se conquistaron derechos que hoy consideramos indispensables para vivir con dignidad.
Pero la libertad nunca ha sido un territorio solitario.
Desde el momento en que vivimos con otros, nuestras decisiones dejan de pertenecernos exclusivamente. Cada palabra, cada acción y cada omisión produce efectos que alcanzan a la familia, a la comunidad y, en distinta medida, a la sociedad entera. La libertad no pierde valor por ello; al contrario, encuentra ahí su razón más profunda.
Quizá uno de los mayores aciertos de la civilización haya consistido en comprender que los derechos y las responsabilidades no son conceptos opuestos, sino complementarios. Toda libertad genera una responsabilidad. Todo derecho lleva consigo un deber. Y toda decisión, por pequeña que parezca, contribuye a fortalecer o debilitar el mundo que compartimos.
Durante mucho tiempo se habló de la responsabilidad como una virtud exclusivamente individual. Sin embargo, la experiencia demuestra que también posee una dimensión social. Nadie vive aislado. Ninguna actividad humana deja de influir sobre la vida de los demás.
El empresario tiene derecho a obtener beneficios, pero también la responsabilidad de generar empleo digno, innovar, respetar la ley y contribuir al desarrollo de la comunidad que hace posible su empresa.
El gobernante administra recursos que pertenecen a todos y ejerce un poder que solo encuentra legitimidad........
