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La manada ya ocupa toda la casa

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31.05.2026

Durante años Donald Trump sobrevivió gracias a una fórmula tan simple como eficaz: cuando aparecía un problema, fabricaba una distracción; cuando surgía una crisis, creaba una confrontación; cuando un escándalo amenazaba con dominar la conversación pública, aparecía una nueva polémica capaz de desplazarlo. Así funcionaron durante mucho tiempo las famosas cajas chinas del trumpismo. El mecanismo parecía infalible. Siempre había un nuevo enemigo. Siempre había una nueva batalla. Siempre había una nueva provocación capaz de robar reflectores. El problema es que esa estrategia funcionaba mientras los elefantes cabían dentro de la habitación.

Hoy algo parece haber cambiado.

Los elefantes ya no caben.

Y lo que empieza a verse ya no es un problema aislado.

Una manada que ocupa cada habitación de la casa política construida alrededor del personaje y que amenaza con reventarla desde dentro.

Porque ahí está Epstein convertido en fantasma permanente. Ahí están los litigios, los reveses judiciales y los cuestionamientos éticos que regresan una y otra vez. Ahí están las controversias fiscales, los conflictos institucionales, las fracturas republicanas, los tropiezos internacionales, Groenlandia convertida en símbolo de ansiedad geopolítica más que de poder real, las guerras que debían exhibir fortaleza y terminaron generando más preguntas que triunfos, los ataques a universidades, los choques con medios de comunicación, las confrontaciones con artistas, comunicadores e intelectuales, los aliados que empiezan a recalcular posiciones y los adversarios que observan cómo la acumulación empieza a pesar más que cualquier crisis individual.

Y ese es precisamente el problema.

Ya no se trata de un........

© SDP Noticias