La herencia inmaterial (Parte IV)
La responsabilidad de una generación no concluye en el ámbito de su propia familia. Aunque solemos pensar en la herencia como aquello que dejamos a nuestros hijos o a nuestros nietos, la realidad es mucho más amplia. Cada generación recibe una sociedad construida por quienes la precedieron y, al mismo tiempo, participa diariamente en la construcción de aquella que recibirán quienes todavía no nacen.
Esa responsabilidad rara vez ocupa los titulares o forma parte de las conversaciones cotidianas. Sin embargo, está presente en casi todas las decisiones colectivas. Se manifiesta cuando fortalecemos o debilitamos las instituciones; cuando respetamos o ignoramos la ley; cuando defendemos la libertad o aceptamos la arbitrariedad; cuando prvilegiamos el diálogo o alimentamos la confrontación; cuando protegemos el patrimonio natural y cultural o permitimos su deterioro; cuando entendemos la educación como una inversión para el futuro o la reducimos a un asunto circunstancial.
Nada de ello pertenece exclusivamente a nuestra generación.
Lo recibimos de otras.
Y únicamente lo administramos durante un tiempo.
Tal vez una de las mayores equivocaciones del ser humano consiste en creer que es propietario absoluto del tiempo que le tocó vivir. En realidad, somos........
