menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El tirano empoderado ya no se controla

16 0
25.04.2026

Ni hay acuerdo, ni hay orden, ni hay mando: hay ruido, simulación y un poder que se descompone mientras el mundo deja de esperar. Ya no es que nada cambie. Es peor: lo que existe se está pudriendo. Porque el problema dejó de ser la tensión. Ya ni siquiera es el conflicto. El problema ahora es más crudo: el tirano empoderado perdió el control, incluso de sí mismo. Y cuando eso ocurre, la estrategia desaparece. Lo que queda es inercia, capricho y deterioro.

Nada cambia. Y cada día que nada cambia, se agrava. Porque ya no se trata de una crisis, sino de su permanencia. Semanas de amenazas huecas, anuncios inflados, acuerdos que nunca se consolidan y rupturas que no rompen nada. Todo sigue en el mismo sitio, pero más frágil, más expuesto, más cerca del quiebre. En términos simples: todo sigue igual, pero más peligroso. Ormuz lo retrata sin maquillaje: no está cerrado, pero tampoco es libre; no hay bloqueo, pero sí control intermitente, presión constante, vigilancia tensa. Estados Unidos intercepta y marca músculo; Irán amenaza sin cruzar la línea; China pasa, comercia y desmiente en los hechos cualquier narrativa de dominio. Nadie manda, pero todos fingen que sí. Y esa simulación es más riesgosa que el conflicto abierto, porque engaña, adormece y distorsiona. Se juega a tensar sin romper, a provocar sin asumir, a aparentar sin sostener. No hay reglas, no hay árbitro, no hay orden, y ese vacío no se llena, se agranda.

El punto de quiebre ya ocurrió, aunque se quiera........

© SDP Noticias