El Mundial no les quita el sueño
Hay ocasiones en que una conversación vale más que una encuesta. Hay momentos en que caminar una ciudad, conversar con personas comunes, escuchar a comerciantes, profesionistas, trabajadores, empresarios, jóvenes, jubilados y familias permite entender mejor el estado de ánimo de una sociedad que decenas de estudios demoscópicos o cientos de horas de análisis político. Eso me ha ocurrido estos días en San José, California, una de las ciudades que forman parte del entorno metropolitano donde se desarrollarán encuentros de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y donde el famoso Levi’s Stadium de Santa Clara tendrá un papel importante dentro del máximo acontecimiento futbolístico del planeta.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 será, sin duda, un evento monumental. Aunque oficialmente es organizada por Estados Unidos, México y Canadá, el grueso de los encuentros se disputará en territorio estadounidense. La mayor parte de la infraestructura, la logística, la atención mediática y la organización recaerán en Estados Unidos. Se trata del torneo deportivo más seguido del mundo, el acontecimiento que paraliza países enteros, modifica rutinas nacionales, altera horarios laborales, llena plazas públicas, moviliza millones de aficionados y genera emociones colectivas difíciles de comparar con cualquier otro espectáculo deportivo.
Sin embargo, la percepción que he encontrado aquí resulta particularmente interesante. No se trata de que exista rechazo al futbol. Tampoco de que haya indiferencia hacia la Copa Mundial. Mucho menos de que el evento carezca de importancia. Lo que sucede es algo distinto y mucho más revelador. La Copa Mundial aparece en las conversaciones. La gente sabe que viene. La gente sabe que habrá partidos. La gente sabe que miles de visitantes llegarán. La gente sabe que habrá actividad económica vinculada al torneo. Existen promociones comerciales en algunas tiendas y centros comerciales. En los aeropuertos pueden encontrarse espacios publicitarios relacionados con el campeonato. Restaurantes, bares y establecimientos gastronómicos transmiten los encuentros en sus pantallas. La infraestructura promocional está presente y la maquinaria comercial que acompaña a los grandes acontecimientos deportivos funciona como es habitual. Pero existe una diferencia importante entre observar publicidad y vivir una auténtica atmósfera mundialista.
Lo que percibo en San José y en otras ciudades donde he consultado a amigos y conocidos,........
