La herencia maldita: la 4T asfixia a Claudia Sheinbaum
Claudia Sheinbaum llegó a la presidencia con una narrativa de continuidad y éxito que hoy choca de frente con la realidad. Lejos de recibir un país en transformación, heredó un Estado erosionado, instituciones debilitadas y una sociedad cansada. Una herencia maldita que no proviene de los gobiernos del pasado que el obradorismo usó como enemigo retórico, sino del sexenio inmediato anterior: el de Andrés Manuel López Obrador. Un legado tóxico que amenaza con asfixiar a su propio proyecto.
A meses de iniciar su mandato, la ciudadanía comenzó a cobrar a Sheinbaum los costos acumulados de seis años de errores, improvisaciones, mentiras, corrupción y promesas incumplidas. Aunque la narrativa intente deslindarla, la realidad es contundente: gobierna sobre un terreno devastado por decisiones políticas erráticas y una gestión que se basa más en propaganda que en resultados.
El mayor fracaso es la seguridad. Amplias regiones del país permanecen bajo control del crimen organizado sin que el Estado ejerza autoridad. Sinaloa, Sonora, Nayarit, Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, Zacatecas y otras entidades viven entre ejecuciones, desplazamientos forzados, extorsiones y desapariciones.
La política de “abrazos, no balazos” no pacificó al país; lo entregó. Sheinbaum enfrenta las........
