La reflexión que trasciende las canchas
El futbol profesional tomó una decisión que trasciende las canchas, taparse la boca de forma intencional al encarar o discutir con un rival ahora es motivo de tarjeta roja directa. Lo vimos ayer durante el partido México vs. Ecuador.
Esta medida, conocida popularmente como la “Ley Vinícius”, nace de una certeza incómoda, quien oculta sus labios mientras se dirige a otro, usualmente lo hace para esconder un insulto grave o un comentario discriminatorio.
El deporte de masas entendió, por fin, que el lenguaje puede ser un arma profundamente destructiva y que la opacidad es el refugio de la crueldad. Lo verdaderamente revolucionario de esta regla es que elimina el beneficio de la duda y rompe con esa vieja y peligrosa idea de que “lo que pasa en la cancha, ahí se queda”.
Esta nueva norma nos obliga a mirarnos en un espejo social doloroso. Fuera de los estadios, en el día a día, seguimos minimizando la agresión verbal bajo el pretexto de que “son solo palabras”.
Como el golpe no deja una marca morada en la piel ni requiere una visita a urgencias, asumimos que el daño no........
