Odiseo: cuando menos, polémico (parte II)
Hace pocas semanas abordamos las distintas perspectivas críticas sobre el filme de Christopher Nolan, Odisea, estrenado en julio pasado. En particular, como toda adaptación de cualquier obra clásica provoca polémicas de diverso tipo; imposible escapar a ello. En el caso de Nolan, la crítica se ha acentuado en la determinación de haber dotado a Odiseo de un sentido de culpa que no es homérico sino judeo-cristiano.
Han sido interesantes las lecturas sobre Nolan y su interpretación, desde el psicoanálisis y el romanticismo, pasando por la sociología, el racismo en la recepción del filme, o desde las virtudes técnicas del cineasta y la propia película; algunos más recurren a conceptos filosóficos, al anacronismo y la historia.
Lo planteado en la primera parte de esta nota fue que, para la comprensión y el análisis crítico de cualquier adaptación de una obra original a un género artístico distinto, es idealmente necesario conocer esa obra original y tener una perspectiva crítica de la misma. Por ello, ofrecí una síntesis (con asomos críticos) de los primeros XI Cantos de un total de XXIV. Estuve a punto de dejar hasta ahí mi contribución a las notas a partir del filme, pero algunos lectores me han solicitado la segunda parte. Aquí va, pues, la síntesis de los trece cantos restantes y una reflexión final sobre la interacción entre Odiseo y Palamedes, que dice mucho sobre la naturaleza de uno de los héroes más famosos de la antigüedad.
Síntesis de La Odisea, segunda parte
Cuando Odiseo asciende del Hades, Circe va a su encuentro. Le alimenta y advierte del canto de las sirenas, de Caribdes, la divina que ingurgita aguas negras, y de la monstruosa Escila de doce pies deformes y seis cuellos largos. Si logra escapar, le advierte de no sacrificar los bueyes y los sagrados rebaños de Helios. Como siempre, el héroe se queda dormido y los suyos hacen los sacrificios; todos perecen menos el dormido ateneida.
Después de narrar lo anterior a Alkínoo y los faikienos, el agasajo continúa (incluyendo el canto del Aeda Demódoco). Lo colman de enormes riquezas en oro, bronce y vestidos. Luego de libar en honor a los dioses, lo envía en una de sus naves con sus remeros a Ítaca. Duerme. Lo descienden dormido junto a su tesoro. Despierta y no reconoce su tierra. Pensando que lo han abandonado, el maldito insensato pide venganza contra sus benefactores. Con permiso de Zeus, Poseidón castiga a estos por ayudar a Odiseo convirtiendo en piedra la nave y ubicando una montaña a la entrada de la ciudad. En tanto, Atenea (disfrazada de pastor) ayuda una vez más al protegido y le explica lo que le espera al llegar a palacio con los pretendientes y su hijo. Esconden el tesoro al tiempo que ella lo convierte en anciano para engañar a sus enemigos y ejecutar su venganza e ira.
Convertido en anciano, el astuto y........
