En el lavadero
La opinión pública se regocija en la crónica sobre las faltas de los personajes de la política. No es tanto su singularidad, sino su condición humana. Como señalara James Maddison al razonar el diseño del sistema político norteamericano y el régimen de división de poderes, los seres humanos no son ángeles y de allí la necesidad de un gobierno de pesos y contrapesos. En realidad, todo sistema debe que considerar las debilidades de las personas: el poder, el dinero y la obsesión de tener siempre la razón. El sistema democrático apuesta a las reglas y a las instituciones, no a personas.
Que el hijo de un presidente que ha presumido pobreza como forma de ser lleve una vida desmedida merecerá la atención pública precisamente por la distancia entre lo que se hace y lo que se predica. López Obrador quien llegó al poder y destruyó buena parte de las instituciones del régimen político anterior bajo el argumento de que se trataba de acabar con la corrupción, la sanción de la maledicencia se hace presente cuando él, los suyos y sus colaboradores no siguen la prédica moral que suscriben e imponen. El país........
