El hijo desobediente
Felipe Calderón hizo argumento y virtud la tesis del hijo desobediente. Construyó su candidatura presidenial con la convicción de que no sería apoyado por Fox; su preferencia era Santiago Creel. Le funcionó a Calderón, quizás por el desencanto de propios y ajenos ante la frustrada expectativa que se tenía de Vicente Fox, quien fue, por mucho, mejor candidato que presidente.
Ahora a Morena le crecen los hijos desobedientes. No porque aspiren a la presidencia (con la singular excepción de Andrés López Beltrán). Los rebeldes corresponden a intereses diversos, todos convergen en debilitar a la presidenta Sheinbaum. Así, por ejemplo, Gerardo Fernández Noroña reclama el ungimiento de Higinio Martínez como presidente del Senado, quien ofreció un mensaje sensato y consecuente con el cargo a desempeñar. Noroña considera que no sólo es un retroceso, sino una indebida concesión a la oposición, como si la mesa directiva del Senado, cuya tarea es representar a la pluralidad, también fuera territorio de conquista para un partido que obtuvo 43% de los votos (según la elección de diputados). Así piensa Fernández Noroña, y no está solo, ni es minoría........
