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No bote su voto, Colombia lo necesita

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Colombia enfrenta un momento crucial de su historia, en el que la continuidad del actual proyecto político implicaría la profundización del deterioro institucional, la pérdida de control territorial y el fortalecimiento de estructuras criminales, por lo que la elección del 31 de mayo de 2026 no es una competencia electoral ordinaria, sino una decisión estructural sobre la supervivencia de la democracia.

Muy a pesar del desastroso balance del llamado gobierno del cambio, de haber probado el caos de la izquierda y, a menos de una semana de la primera vuelta presidencial, resulta inverosímil que el heredero político Iván Cepeda continúe liderando las encuestas e incluso aparezca con opciones de imponerse en primera vuelta. Colombia, considerada una de las naciones más hermosas del mundo por su riqueza hídrica, su biodiversidad y la resiliencia de su gente, permanece atrapada en una contradicción histórica que frena su desarrollo: mientras las grandes potencias avanzan en inteligencia artificial, innovación científica y tecnologías de vanguardia, el país aún convive con guerrillas criminales del siglo pasado, economías ilícitas y un progresivo deterioro institucional alimentado por visiones ideológicas fallidas en varias latitudes.

Así las cosas, surge una pregunta inevitable: ¿hasta cuándo los colombianos seguiremos tolerando que esta contradicción se convierta en el principal obstáculo para el progreso, la inversión y el bienestar colectivo? ¿Cómo explicar que, tras el evidente fracaso de la paz total, el deterioro del sistema de salud, el aumento de la deuda externa, los reiterados escándalos de corrupción, la baja ejecución gubernamental y el enfriamiento de relaciones estratégicas con........

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