Volviendo
Hay despertares que no llegan como grandes respuestas, llegan tranquilos y cálidos, casi almidonados, aunque solo sean notablemente poderosos en el después. Llegan como epifanías, como parte de un pensamiento que cruza el abrir de los ojos, descritas entre memorias de palabras; llegan así, en una frase.
Esta semana tuve un día en el que me desperté con una idea, con esa frase entre las pestañas: quizá aquello que necesito soltar no es una persona, un proyecto, un dolor o una etapa de mi vida. Quizá lo que debo soltar es el miedo a la incertidumbre.
Después de una cirugía de columna cervical, por la que me tomé un tiempo de silencio -silencio obligado, de introspección, reflexión y de un enorme aprendizaje sobre el mensaje revelado, como pocas veces en mi vida, de la paciencia-, viví en carne propia, nunca mejor dicho, la recuperación que no solo ocurre en los músculos o en los huesos, sino también en el alma.
Este tiempo fue parte de una transformación en la manera en la que miramos aquello que no conocemos, en eso que por definición causa temor y que llamamos incertidumbre. Para mí, la señora I.
Primero los reclutaron. Después los lloraron
Cepeda llama a incendiar el país tras su derrota
La política pública laboral del gobierno Petro fracasó
El bufón Petro y el estalinista Cepeda
Carta a Thomas Piketty, Ha-Joon Chang, James K. Galbraith y Yanis Varoufakis
La muerte de Cristian Herrera no puede quedar impune
Buen comienzo, difícil transición
Nosotros llevamos la camiseta de la selección; Cepeda y sus aliados, el uniforme de nuestras fuerzas militares
Carta a Abelardo y José Manuel
Si miramos con detenimiento, toda nuestra vida está basada en alcanzar certezas. Ese es el aprendizaje básico y básico social de la existencia humana:........
